- La máxima visión que un paciente tiene con gafas o lentillas
bien graduadas es el máximo de visión que el tratamiento
con láser puede conseguir. Si existe una agudeza visual menor
a lo normal ésta no se recuperará aunque el resultado
de la intervención sea perfecto.
- Este tipo de intervenciones no pueden asegurarle que le eliminen
totalmente su defecto de refracción. Aunque los resultados cada
día son más exactos, en algún caso puede quedar
un defecto residual de refracción. No obstante es más
importante la satisfacción de no tener que depender de lentes
correctoras durante la mayor parte del día.
- El láser mejorará su visión natural pero no
influye en la aparición de cualquier otro proceso patológico
ocular. El ojo miope tiene más tendencia que el ojo natural a
padecer alteraciones como cataratas, desprendimiento de retina, glaucoma,
etc.
- La miopía es un defecto de refracción que puede, o
no, aumentar a lo largo de la vida, el astigmatismo no suele cambiar,
y la hipermetropía suele estabilizarse a los 16 ó 17 años,
aunque pueda notarse más en edades más tardías,
cuando se pierde la capacidad de enfoque. Los pacientes operados con
láser no están exentos de que su defecto de refracción
evolucione a lo largo de su vida, puede aumentarle, o no, su graduación
tanto si usa gafas, lentillas, si no usa nada, o si está operado.